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La convivencia en Ucrania pese a las disputas étnicas

Refugiados en un paso fronterizo entre Ucrania y Hungría / AFP

Por Redacción

Los húngaros en Berehove se sienten abandonados por Kiev, pero la invasión rusa ha unido a los ucranianos y a esa comunidad minoritaria

BEREHOVE, UCRANIA

Unos parten, otros llegan buscando refugio: la invasión rusa de Ucrania transformó la vida en la ciudad fronteriza ucraniana de Berehove, que hasta ahora ha estado a salvo de los combates. Cerca de la mitad de los 22.000 habitantes de Berehove son de origen húngaro, como lo atestiguan los rótulos bilingües, su arquitectura y placas históricas.

Pero a pesar de su ubicación en la frontera húngara y lejos de los combates, la guerra transformó la vida del lugar. Sus hoteles, hospedajes y escuelas ahora albergan refugiados, parte de los más de dos millones de ucranianos desplazados desde el inicio de la invasión rusa.

Según el vicealcalde Istvan Vincze (51), “hay de 4.000 a 5.000 refugiados en Berehove y parte de la población de origen húngaro” cruzó la frontera. “Cuando estalló la guerra y el gobierno comenzó el reclutamiento, muchos húngaros se fueron donde están sus familiares o amigos en la madre patria”, dijo Vincze, de 51 años.

Hablando frente a la alcaldía donde ondean banderas de Ucrania y Hungría, Vincze comentó que le preocupa el impacto de la guerra sobre la ciudad.

Berehove está en la región de Transcarpatia, separada del resto de Ucrania por los montes Cárpatos, y fue gobernada por Hungría hasta la Primera Guerra Mundial.

Posteriormente cambió de manos varias veces, y estuvo bajo mando soviético tras la Segunda Guerra Mundial, cuando miles de ucranianos y rusos se asentaron en la región.

A unos 1.000 km de Kiev y fronterizo con Polonia, Eslovaquia, Hungría y Rumania, finalmente se volvió parte de Ucrania en 1991.

Pero la migración y la asimilación han desgastado a la población de origen húngaro, y los pobladores temen que la guerra complicará las ya tensas relaciones étnicas.

Los húngaros de Berehove se quejan de ser abandonados por Kiev. Una polémica ley lingüística ucraniana de 2017 es considerada como discriminatoria por los húngaros y llevó al gobierno del primer ministro Viktor Orban a bloquear el acceso de Ucrania a la OTAN.

En tanto, algunos ucranianos apuntan a la cercanía de Orban con el presidente ruso, Vladimir Putin, desde antes de la guerra, y sospechan que pretende anexar la Transcarpatia.

El gobernante nacionalista húngaro, quien otorgó doble nacionalidad a la diáspora de su país al llegar al poder en 2010, se ha negado a enviar armas a Ucrania.

Vincze remarca que “este no es el momento de disputas étnicas, sino de actuar juntos”. Trabajadores humanitarios, grupos religiosos, voluntarios y autoridades de Hungría han ayudado a los refugiados ucranianos en la frontera y han entregado camiones de ayuda a Ucrania. Y en una escuela de internado en lengua húngara, los dormitorios ahora reciben a ucranianos desplazados. (AFP)

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